La relajación, la búsqueda de la calma y el silencio, es uno de nuestros objetivos después del recreo.
Aprender que hay tiempo para todo y, sobre todo, a respetar ritmos diferentes y que nos permitan escucharnos y cuidarnos nos parece fundamental en nuestro aula en particular y en un mundo que va cada vez más deprisa y nos permite poco parar, pensar en nuestras necesidades y no olvidarnos de respirar, en general.
Por todo esto nos acariciamos con pinceles, escuchamos música calmada, cantamos mantras o practicamos yoga y vamos incorporando diferentes técnicas de mindfulness.
Una de ellas ha sido la experimentación con plumas. Este material suave y ligero nos ha permitido experimentar con su textura en nuestro propio cuerpo y el de nuestras amistades, hemos observado cómo cae con lentitud cuando la tiramos, hemos jugado a soplarla y todo desde un lugar lo más calmado posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario